Damos gracias a Dios por permitirnos realizar esta donación de apachurrables y peluches a un grupo de niños. Cada peluche es una semilla de amor, un abrazo de esperanza y un recordatorio de que Dios nunca se olvida de sus hijos. Gracias por ser parte de este proyecto y por permitir que su amor llegue, de manera sencilla, a tantos corazones.




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